Sello: Columbia
Fecha de publicación: 2001
Fecha de grabación: 1933-1944

Complete Billie Holiday 1933-1944. ¿Hace falta decir más? La respuesta es sencilla: O escuchas esta caja y pierdes de vista el mundo durante el tiempo que haga falta, sin necesidad de desgranar las circunstancias de cada una de las canciones, o bien investigas y escarbas en cientos de libros, páginas web, blogs y donde haga falta para intentar comprender cómo es posible que tanta belleza y sentimiento se reúna en estos diez discos. Y ya que la primera posibilidad la he realizado en innumerables ocasiones y la segunda dependerá del grado de sensibilidad e interés del que escuche la voz de Billie, voy a intentar resumir brevemente mediante palabras lo que se encierra en estas grabaciones.
27 de noviembre de 1933. “Your Mother Son-In-Law”. Billie graba esa canción gracias al legendario productor John Hammond (el cual, además de Holiday, descubrió a Aretha Franklin, Bob Dylan y Bruce Springsteen) y lo hace nada menos que junto a Benny Goodman. También grabaría con Goodman otro tema, “Riffin’ the Scotch” y no fue hasta mediados del año 1935 cuando volvió a meterse en un estudio para registrar varias oscuras canciones junto al grupo del pianista Teddy Wilson. No hay que olvidar que por aquellos años el segregacionismo ya no sólo no permitía que existieran orquestas o grupos interraciales, si no que además las grandes composiciones que conseguían las discográficas se reservaban para grupos más comerciales y exitosos, que casualmente estaban compuestos por blancos. Benny Goodman, el Rey del Swing, como se le llamaba por entonces, compaginaba sus grabaciones con su Big Band con otras realizadas con un pequeño cuarteto, con el que no ofrecía actuaciones en directo. ¿La razón? Muy sencilla: su pianista, Teddy Wilson, era negro. Estas grabaciones dieron a Billie cierto reconocimiento y popularidad, aunque el punto de inflexión en su carrera se produjo a comienzos del año 1937, cuando conoció a Lester Young, miembro de la orquesta de Count Basie, otra figura legendaria en el Jazz descubierta, como no, por John Hammond.
Lester y Billie continuaron su relación artística varios años más, y se convirtieron en inseparables amigos del alma, lo cual fue algo extraño teniendo en cuenta el temperamento de Billie, que fue expulsada poco después de empezar un tour junto a la orquesta de Count Basie y que tampoco acabó muy bien en su periplo junto a la banda de Artie Shaw en 1938 (una de las primeras veces en las que una cantante negra actuó en público junto a una orquesta de blancos). Nunca tuvieron una relación sentimental y probablemente eso fue lo que consiguió que la temperamental y promiscua Billie fuera capaz de respetarle durante tanto tiempo. Incluso se dedicaron sobrenombres afectuosos: Holiday le llamaba ‘Pres’ y Young a ella ‘Lady Day’.
Ya a mediados de los años 40, coincidiendo con el final de su contrato con Columbia, Billie comenzó su particular descenso a los infiernos. Alcohol, opio, heroína, dos matrimonios con individuos nada recomendables, un año confinada en una prisión federal de Virginia por posesión de drogas y todos los recuerdos y traumas de su desdichada y violenta infancia y adolescencia la cambiaron para siempre. Pero, ¿significó todo esto su final como artista? No, y me atrevería a decir que todo lo contrario, aunque hablaremos de ello a su debido tiempo.
Como curiosidad, y además de todos los temas grabados junto a su propia orquesta y la de Teddy Wilson que acaparan casi la totalidad de los primeros 7 discos (en los cuales se encuentran todos los master takes) aparece la canción “Saddest Tale” grabada junto a la orquesta de Ellington para la controvertida “Symphony in Black” compuesta en 1935, y unas sesiones registradas con las bandas de Eddie Heywood y Benny Carter.
Dicho todo esto, podría parecer que esta caja es completamente perfecta, pero no es así; falta uno de sus temas más emblemáticos y conocidos: “Strange Fruit”, qué ante la negativa de Columbia, tuvo que ser grabada en un pequeño sello llamado Commodore. El porqué tiene que ver con la naturaleza de la canción, un alegato en contra del racismo en general y contra las ejecuciones y asesinatos de negros perpretadas principalmente en el sur de Estados Unidos. “Strange Fruit” se refiere a la “extraña fruta” que no era otra cosa que los negros que ahorcaban de las ramas de los árboles. Billie comenzó a cantar dicha canción en 1938, pero cuando llegó el momento de grabarla, se encontró con el rechazo de su sello discográfico debido a su más que explícita letra:
Southern trees bear strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the popular trees.
Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias, sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh.
Here is fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot, for the trees to drop,
Here is a strange and bitter crop.